Ciclo de vida de desarrollo seguro (SSDLC): qué es y cómo se implanta
Qué es el ciclo de vida de desarrollo seguro, qué se hace en cada fase, qué aportan SAST, DAST y SCA, y por dónde empezar si hoy no tenéis nada montado.
Casi todas las listas de tipos de malware son la misma enumeración de seis nombres, y una enumeración no sirve para decidir nada. Aquí van clasificados por los dos ejes que sí cambian tu defensa, cómo se propagan y qué buscan, y al final los pasos concretos para cuando ya sospechas que un equipo está infectado.
Malware es cualquier software escrito para hacer algo que tú no querías: robar, cifrar, espiar, borrar o usar tus recursos. Es el término paraguas.
"Virus" es una de las familias que hay debajo, y por razones históricas acabó nombrando a todas. La confusión no es inofensiva: un virus es el malware que se pega a otro fichero y necesita que alguien lo ejecute para replicarse. Un gusano no lo es, porque va solo. Un troyano tampoco, porque no se replica: se disfraza. El ransomware tampoco, porque es un modelo de negocio que puede llegar por muchos caminos. Todos son malware; solo uno es un virus.
Y esto cambia lo que haces. Quien cree tener "un virus" busca un programa que le limpie un fichero. Quien tiene dentro un ladrón de credenciales no tiene un problema de ficheros: tiene sus contraseñas fuera, y limpiar el equipo no las devuelve. La palabra que uses decide dónde miras.
Una lista plana de nombres no ayuda a decidir nada, porque mezcla dos preguntas distintas. Separadas, se vuelven útiles.
Eje 1: cómo llega y cómo se mantiene. Es el eje de la defensa preventiva, porque dos familias que entran por el mismo sitio se paran con lo mismo.
Eje 2: qué busca. Es el eje del impacto, y el que decide a quién avisas y qué recuperas.
Ordenadas por lo que buscan, que es el segundo eje.
La lista de síntomas de siempre (el equipo va lento, salen ventanas, se cierran programas) sigue valiendo, pero hay que decir lo que casi ninguna página dice: esas señales corresponden al malware al que no le importa que lo notes. El adware quiere que lo veas, porque de eso vive. Un minador se nota porque el ventilador no para. El que de verdad hace daño intenta lo contrario: un rootkit existe para que no lo veas, una puerta trasera puede estar meses sin hacer nada, y un ladrón de credenciales trabaja una vez y se borra.
Regla práctica, incómoda pero honesta: notar algo raro es motivo suficiente para mirar, y no notar nada no es motivo para estar tranquilo. En una empresa las señales que valen la pena no están en el equipo, están en las cuentas: accesos desde sitios donde nadie estuvo, reglas nuevas de reenvío en un buzón, segundos factores registrados que nadie registró.
Y si la sospecha ya existe, el orden importa. Los tres primeros pasos son los que la gente se salta y son los que evitan que un incidente pequeño se haga grande.
Y una cosa que no está en ninguna lista y decide el resultado: escribe lo que vas haciendo, con la hora. Qué viste, cuándo, qué tocaste. Si esto acaba siendo algo serio, esa nota es la diferencia entre reconstruir lo que pasó y adivinarlo.
Sobre qué programa detecta qué, y por qué un antivirus clásico no ve buena parte de lo de arriba, está qué es un antimalware. Los dos artículos responden a preguntas distintas y no se repiten a propósito.
Aquí es donde la versión anterior de este artículo saltaba de golpe a ofrecer pentesting, y el salto no se sostenía: quien busca tipos de malware no está comprando una auditoría. El puente, cuando existe, es este.
Mira el eje 1 otra vez. Casi todas las familias entran por dos sitios: una persona, o algo tuyo expuesto y sin actualizar. Lo primero se comprueba con un ejercicio de phishing controlado, que mide cuánta gente avisa y cuánto tarda, no cuánta pica. Lo segundo se comprueba mirando desde fuera qué tienes publicado, que casi nunca coincide con lo que crees.
Y el eje 2 lleva a la pregunta que ninguna lista de malware responde: si algo entra, ¿hasta dónde llega? Eso no lo contesta un antivirus, lo contesta recorrerlo. Un pentest de red interna arranca desde dentro y mide cuánto se mueve alguien que ya está ahí. La diferencia entre un equipo infectado y una empresa parada suele estar exactamente ahí, y es lo único de toda esta página que se puede medir de antemano.
Última revisión: 3 de agosto de 2026. Publicada originalmente el 27 de noviembre de 2023.
Si algo de aquí se parece a un problema que llevas encima, media hora de llamada para acotarlo con un pentester senior vale más que leer otro artículo.
Hablar con un pentester seniorElige la hora que mejor te venga. Nos cuentas qué necesitas y en qué punto estás, y te explicamos cómo trabajamos y de qué forma podemos ayudarte.