Ciclo de vida de desarrollo seguro (SSDLC): qué es y cómo se implanta
Qué es el ciclo de vida de desarrollo seguro, qué se hace en cada fase, qué aportan SAST, DAST y SCA, y por dónde empezar si hoy no tenéis nada montado.
Si buscas la definición, está en la ficha de ransomware del glosario y se lee en un minuto. Esta página es lo otro: cómo entra de verdad en una empresa, quién está al otro lado, qué determina lo que te piden y qué controles cortan la cadena antes de que llegue al final. Sin relato y sin cifras de nadie.
La imagen que tiene todo el mundo del ransomware es la pantalla con la nota de rescate. Esa pantalla es el final. Cuando aparece, el ataque lleva días o semanas dentro y ya ha hecho lo que de verdad importa.
La secuencia habitual es esta: entran, miran, consiguen permisos altos, localizan dónde están las copias de seguridad y las inutilizan, se llevan los datos, y solo entonces cifran. El orden no es casual: cifrar antes daría la alarma y les impediría hacer todo lo anterior.
De ahí sale la consecuencia que más cuesta aceptar: una copia de seguridad perfecta ya no resuelve el problema. Te devuelve la operación, no la confidencialidad. La negociación deja de ser sobre recuperar los ficheros y pasa a ser sobre no publicarlos, y para eso una copia no sirve de nada.
Es lo que hace que exista el sitio de filtraciones: una web donde se publica a las víctimas que no pagan. Cumple dos funciones a la vez, castigar a quien no paga y servir de escaparate para convencer a la siguiente.
Y conviene saber que existe el caso peor: a veces no hay clave. Un wiper destruye y se disfraza de ransomware para ganar tiempo y confundir la respuesta. Pagar ahí no devuelve nada porque no hay nada que devolver.
Pensar en el ransomware como en una banda concreta lleva a conclusiones equivocadas, sobre todo a la de que si desmantelan a esa banda el problema baja.
El trabajo está repartido:
Por eso esta página no publica una lista de familias con fechas. Sería una lista de nombres de terceros que caduca en meses y que obligaría a afirmar fechas que no podemos comprobar. Lo que no caduca es la estructura: mientras vender accesos y alquilar cifradores sea rentable, el nombre del grupo es lo de menos.
Casi siempre por una de estas cuatro, y ninguna es sofisticada:
Lo que casi nunca pasa es lo que la gente imagina: un ataque dirigido y original contra tu empresa en concreto. Lo normal es que encajes en un barrido.
Esta página tenía dos importes contradictorios: uno de unos pocos cientos y otro de millones. Los dos se han retirado, y no por prudencia, sino porque la pregunta "cuánto cuesta un rescate" no tiene una respuesta que sirva. El importe no es una tarifa, es una estimación que hacen sobre ti.
Lo que la mueve:
Cualquier cifra media que leas por ahí describe a otras empresas, no a la tuya. Si necesitas un número para un comité, el que sirve es otro y es tuyo: cuánto cuesta un día de parada en tu empresa. Ese sí se puede calcular y es el que decide cuánto vale la pena invertir en no llegar ahí.
La decisión no es técnica y no la toma quien lleva los sistemas. Lo que sí es técnico es saber qué se compra y qué no.
Lo que hay que tener decidido antes, no durante: quién manda en la crisis, quién habla con el regulador y con los clientes, y con qué criterio se decide. Eso es gestión de incidentes, y la parte de conservar la prueba sin destruirla es análisis forense. Improvisar esas tres decisiones a las tres de la mañana es como se toman las peores.
Por orden de efecto, no de precio:
Todo lo anterior se puede tener comprado, activado y documentado, y no funcionar. La única forma de saberlo es que alguien lo intente.
El orden general de prioridades, si esto es lo primero que se mira, está en la guía de ciberseguridad para empresas, y el panorama de lo que está entrando, en amenazas para la empresa española. Para un caso concreto, contacto.
Si algo de aquí se parece a un problema que llevas encima, media hora de llamada para acotarlo con un pentester senior vale más que leer otro artículo.
Hablar con un pentester seniorElige la hora que mejor te venga. Nos cuentas qué necesitas y en qué punto estás, y te explicamos cómo trabajamos y de qué forma podemos ayudarte.