Ciclo de vida de desarrollo seguro (SSDLC): qué es y cómo se implanta
Qué es el ciclo de vida de desarrollo seguro, qué se hace en cada fase, qué aportan SAST, DAST y SCA, y por dónde empezar si hoy no tenéis nada montado.
Un pentest, o test de intrusión, es un ataque autorizado y acotado contra tus propios sistemas para encontrar por dónde entraría alguien que no tiene permiso. Esta página explica el proyecto entero, no la definición: qué se decide antes de empezar, qué pasa cada día, qué recibes al final, en qué se diferencia de un análisis de vulnerabilidades y qué hace que cueste lo que cuesta. Si buscas solo la definición corta, está en la ficha de pentesting.
Un pentest es un encargo con tres cosas que lo definen: permiso por escrito, un alcance cerrado y un objetivo. Sin las tres, no es un pentest.
El trabajo consiste en hacer lo que haría un atacante: buscar qué tienes expuesto, encontrar fallos, encadenarlos y demostrar hasta dónde se llega. La palabra importante es demostrar. Un pentest no dice "esto podría ser explotable": lo explota, en un entorno controlado, y te enseña la prueba.
Lo que no es:
Es la duda de quien compra por primera vez, y la que hace que se pague un pentest y se reciba otra cosa.
Un análisis de vulnerabilidades es automático, amplio y recurrente. Pasa una herramienta sobre muchos activos, compara versiones y configuraciones con una base de fallos conocidos, y devuelve una lista. Es barato, se puede lanzar todos los meses y sirve para lo que sirve: saber qué tienes desactualizado.
Un pentest es manual, estrecho y puntual. Una persona intenta entrar. Cuesta más, cubre menos superficie y encuentra lo que ninguna herramienta ve: fallos de lógica de negocio, permisos que no separan a un cliente de otro, cadenas de tres cosas inofensivas que juntas dan acceso.
No compiten, se ordenan. El análisis recurrente es higiene y va primero, porque encontrar con un pentest algo que un escáner habría cantado gratis es tirar el dinero. El pentest va después y responde a otra pregunta.
Cómo distinguir qué te están vendiendo, con una sola pregunta: pide el informe de ejemplo. Si tiene cientos de hallazgos, todos con el mismo formato y ninguno con una petición reproducible, es una exportación de escáner con portada.
Esta fase no se factura y decide el resultado entero. Todo esto se cierra por escrito y en conjunto se llama rules of engagement.
El detalle de cómo lo hacemos nosotros está en nuestra metodología, y hay dos ejemplos completos escritos fase a fase: un pentest de aplicación web y uno de red interna.
Se nombran por lo que se prueba, y lo normal es necesitar dos o tres, no los nueve. Empieza por donde está tu negocio y por lo que da a internet.
Si lo que quieres medir no son las vulnerabilidades sino la capacidad de detectar y responder, el formato es un red team, o un ejercicio de assumed breach que arranca dando por hecho que el atacante ya está dentro. Y si no sabes por cuál empezar, la puerta de entrada habitual es hacking ético.
Cuando el proyecto termina, lo que te queda es un documento. Lo que tiene que llevar:
Un PDF es un documento; los hallazgos en el flujo de trabajo de tu equipo son trabajo empezado. En nuestro caso viven en la plataforma desde que se encuentran, con su estado, en lugar de aparecer todos juntos al final.
Un pentest sin retest es una foto: alguien dice qué está mal, tu equipo lo arregla y nadie comprueba que esté arreglado. Pasa mucho que la corrección tape el camino que se probó y deje abierto el de al lado.
Lo que hay que cerrar en el contrato, antes y no después: si el retest está incluido o se factura aparte, cuánto tiempo tienes para pedirlo, si cubre solo lo corregido o también lo que haya cambiado alrededor, y qué documento produce. Lo normal es una versión del informe con cada hallazgo marcado como corregido, mitigado o abierto, que es lo que luego se enseña a un cliente o a un auditor.
Y algo que no cuesta dinero y evita casi todos los atascos: acordar antes quién arregla, en qué plazo por severidad, y quién puede decidir que un riesgo se acepta en vez de corregirse.
Aquí no vas a encontrar un precio, y es a propósito: un número sin tu alcance delante no es información, es un anzuelo. Lo que sí se puede explicar es qué lo mueve, que es lo que necesitas para pedir presupuesto sin que te den una cifra de plantilla.
Un pentest se presupuesta por días de trabajo, y los días salen de:
En duración, lo que se puede decir sin inventar: la parte de pruebas suele ser bastante más corta que el proyecto entero, porque el alcance, la coordinación de accesos, el informe y el retest también ocupan calendario. Si alguien te ofrece "toda la infraestructura" en dos días, lo que cabe en dos días es una pasada de herramienta.
Y la parte de cumplimiento, que es el motivo real de muchos proyectos: el ENS exige auditoría periódica y llega por contrato a quien vende a la administración; ISO 27001 no se certifica con un pentest, pero el pentest es la evidencia que sostiene varios controles; NIS2 alcanza a la cadena de suministro, así que puede llegarte como cláusula de tu cliente; y DORA exige a determinadas entidades financieras pruebas dirigidas por inteligencia de amenazas, el TLPT, que no es un pentest normal. Para protección de datos personales, el marco es el RGPD y va por aquí.
El catálogo completo está en servicios, cómo elegir proveedor en esta guía, y para un alcance concreto, contacto.
Si algo de aquí se parece a un problema que llevas encima, media hora de llamada para acotarlo con un pentester senior vale más que leer otro artículo.
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