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Ataque de repetición

3 min de lectura Amenazas y adversarios

En un ataque de repetición el atacante captura datos válidos en tránsito y los envía de nuevo, sin cambiar nada, para que el sistema receptor los acepte una segunda vez. No hace falta descifrar nada: el mensaje ya era legítimo la primera vez.

30 de julio de 2026
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Un ataque de repetición es una técnica en la que un atacante intercepta datos válidos que circulan entre dos partes y los retransmite para comprometer la integridad o la confidencialidad de lo que se está comunicando.

Funciona consiguiendo que un sistema acepte dos veces los mismos datos o la misma orden, y que la segunda vez actúe como si fueran nuevos.

Merece atención porque el atacante no llega a romper la criptografía en ningún momento. El mensaje capturado era legítimo; el fallo está en que el receptor no tiene forma de saber que ya lo ha visto antes.

Qué lo caracteriza

Interceptación. El atacante captura la comunicación entre dos partes legítimas, normalmente en forma de paquetes de red.

Reenvío no autorizado. Los datos capturados se vuelven a enviar al sistema objetivo, por lo general sin modificar absolutamente nada. El receptor los interpreta como auténticos porque, en sentido estricto, lo son.

Suplantación de identidad. Como el mensaje repetido lleva una identidad legítima, el atacante acaba actuando como una de las partes del intercambio.

Integridad y confidencialidad. Según lo que haga el mensaje repetido, las consecuencias van desde una transacción duplicada hasta el acceso completo a una sesión.

Qué lo detiene de verdad

El cifrado por sí solo no lo detiene, y ese es el punto que más se suele pasar por alto. Las defensas consisten todas en lograr que un mensaje se pueda usar exactamente una vez:

Nonces y números de secuencia. Un valor que el receptor solo acepta una vez, de manera que una segunda copia se rechaza nada más llegar.

Marcas de tiempo con una ventana estrecha. El mensaje solo es válido durante unos segundos, que es como lo resuelve Kerberos.

Tokens de vida corta y vinculados. Tokens de sesión y de acceso que caducan pronto y que están atados a un canal o a un certificado de cliente mediante TLS mutuo, para que una copia robada no sirva en ningún otro sitio.

Dónde leer más

CWE-347, Improper Verification of Cryptographic Signature: la categoría del Common Weakness Enumeration que cubre esta familia, con detalle técnico y mitigaciones.

Microsoft, Kerberos Protocol Extensions: cómo se protege Kerberos frente a la repetición, incluido el uso de criptografía de clave pública para la autenticación inicial (PKINIT).

Un ejemplo

Un usuario inicia sesión en una aplicación web protegida por autenticación basada en tokens.

Tras autenticarse, se le entrega un token de sesión que tiene que acompañar a cada petición posterior como prueba de quién es.

Un atacante que vigila la comunicación entre el usuario y la aplicación captura ese token de sesión válido durante una petición legítima.

Sin modificarlo, el atacante se lo reenvía al servidor de la aplicación repetidamente, en nombre del usuario legítimo.

El servidor recibe un token de sesión válido y trata cada petición como auténtica, concediendo acceso a recursos protegidos.

A partir de ahí el atacante puede actuar como el usuario: cambiar la configuración, leer datos confidenciales o hacer transacciones que el usuario nunca autorizó.

Mitigarlo pasa por la caducidad de los tokens, por vincular el token a algo que el atacante no tiene y por rechazar cualquier cosa que el servidor ya haya visto.

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